¿Dónde están? Las palabras en su lugar

4 06 2008

Integrandes del FPR exigen la aparición de Lauro Juárez, indígena chatino, enero de 2008.

Las palabras en su justo lugar.

Secuestro, y desaparición forzada han sido palabras usadas casi de manera indistinta. Este punto que merece énfasis propio, pues tienen una sutil diferencia: los actores que lo cometen.

No son simplemente sinónimos o parecidos. Implica personajes y jerarquías. La primera, el secuestro constituye un delito (privación ilegal de la libertad) que, en el caso de saberse culpable, debe ser perseguido y castigado conforme a la ley. En eso no cabe discusión.

La desaparición forzada, llevada a cabo por fuerzas del Estado, regulares (policía, Ejército) o por grupos irregulares (paramilitares) no es en sí un simple secuestro.

Lleva otro tipo de connotación, pues de entrada, no exige el intercambio de un bien -económico o material- a cambio de la liberación de la víctima, sino va más allá al infundir terror entre sus relaciones cercanas, desde la familia y los vecinos hasta los entornos políticos donde milite hasta aniquilarlos anímica y emocionalmente.

Y aquí una de las trampas mediáticas de la Secretaría de Gobernación, respecto al caso del EPR.

Explica Nadín Reyes, hija de Edmundo Reyes Amaya, en una entrevista que concede a Jesús Aranda, reportero de La Jornada y publicada en el blog Hasta Encontrarlos:

(…) La autoridad nos engañó al iniciar una averiguación por el delito de secuestro, cuando se trata de una desaparición forzada, que además es delito de lesa humanidad. No estamos dispuestos a ser cómplices de las autoridades.”

¿Dónde están?


Familiares de Francisco Paredes, en el Foro Social Mundial, en enero de 2008.

Negar la práctica de desaparición forzada es un primer mal síntoma. ¿Dónde están Octavio Cruz Oliviera, Francisco Paredes Ruiz, las indígenas triqui Virgina y Daniela Ortíz Ramírez y Fernando Hernández Hernández? ¿Qué han hecho con Lauro Juárez y Diego Bahena Armenta, ecologista guerrerense? [casos documentados] ¿Dónde están los otros muchos que fueron desaparecidos por motivos políticos en épocas pasadas y presentes? ¿Quiénes se llevaron a los miembros del EPR Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya? ¿Continuarán diciendo la cantaleta “En México no se practica… ” y después seguirán desapareciendo?

Surgen muchas interrogantes, pocas respuestas las resuelven. O ninguna.

Revisemos qué dice el Artículo 1 de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, ratificada por México el 9 de abril de 2002 y disponible en el sitio web de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Artículo I
Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a:
a) No practicar, no permitir, ni tolerar la desaparición forzada de personas, ni aun en estado de emergencia, excepción o suspensión de garantías individuales;
b) Sancionar en el ámbito de su jurisdicción a los autores, cómplices y encubridores del delito de desaparición forzada de personas, así como la tentativa de comisión del mismo;
c) Cooperar entre sí para contribuir a prevenir, sancionar y erradicar la desaparición forzada de personas; y
d) Tomar las medidas de carácter legislativo, administrativo, judicial o de cualquier otra índole necesarias para cumplir con los compromisos asumidos en la presente Convención.

Entonces, ¿qué es lo que está sucediendo?

Maticemos algo: Tampoco hay que sentir simpatía por el EPR para pedir justicia por sus militantes. Lo primero le corresponde decidirlo a cada quien, lo segundo a todos nos debe ocupar, Si ellos cometieron un delito comprobado y existen pruebas de ello, es válida la aplicación de la Ley conforme a los juicios y reglamentos vigentes, pero nunca, y de ninguna manera, se justifica su desaparición. Es urgente que los liberen, y con vida. Y se castiguen a los autores materiales e intelectuales de este tipo de abusos. De no hacerse, ¿quién sigue?

Nota a posteriori (12 de junio):

Según el reportaje “Desapariciones Forzadas del calderonismo“, publicado en Contralínea 103, la cifra aumentaría al menos a 23 casos en la presente administración; Por su parte, H.I.J.O.S México contabiliza 561 casos en ésta página de entre administraciones pasadas y la actual.

Fotos: Prometeo Lucero


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