Desatino, complicidad y silencio cómodo.

1 06 2008

Dice Carlos Marín en su columna de Milenio: “Otro notable desatino de AI es decir que en México se atenta (y de manera “sistemática”) contra la libertad de expresión (cuando se refiere a las amenazas y a los asesinatos perpetrados por bandas criminales), ya que induce a creer que se trata de actos represivos del Estado”.

Desatino, piensa un servidor, es negar lo que sucede. O más preciso aún: un cómodo y cómplice silencio.

El 28 de mayo Amnistía Internacional sección México presentó en el Club de Periodistas el Informe 2008 “El Estado de los Derechos Humanos en el Mundo“, con la presencia de una cantidad considerable de medios de comunicación. En el informe, detalla múltiples omisiones, falta de voluntad política y violaciones a derechos humanos en temas migratorios, de libertad de expresión, derechos reproductivos y otros tópicos importantes.

“En al menos 81 países”, dice el informe a manera de introducción general, “todavía se infligen torturas o malos tratos a las personas, que en al menos 54 se las somete a juicios sin las garantías debidas, y que en al menos 77 no se les permite hablar con libertad”.

Medios en el informe

En México, para citar uno de los casos en un apartado particular, AI menciona: “en julio, unos agentes de la policía municipal y estatal utilizaron en Oaxaca gas lacrimógeno, piedras y porras para dispersar a manifestantes, causando heridas graves a no menos de dos personas. Se practicaron decenas de detenciones. Emeterio Cruz fue fotografiado cuando gozaba de buena salud mientras se encontraba bajo custodia, pero con posterioridad fue golpeado repetidamente por la policía, y más tarde llevado a un hospital en estado de coma. En agosto, cuando le dieron el alta, sufría parálisis parcial. Cinco agentes de la policía municipal fueron detenidos y acusados en relación con el caso.”

El texto hace referencia al Operativo Guelaguetza en la capital oaxaqueña del 16 de julio. Pero menciona muchos otros, no todos necesariamente que ver con índoles políticas: militares que han disparado contra civiles desarmados en operativos antinarcóticos y el tristemente célebre caso de Ernestina Ascencio y otros tantos de violencia sexual contra mujeres; amenazas y agresiones directas contra defensores de derechos humanos y secuestros y asesinatos contra periodistas.

Échele un ojo al informe. Sin miedo.

Así, no es que Amnistía busque “denigrar a México” (una frase muy vaga y cómoda que he escuchado por ahí). De hecho, hay quienes consideran, el informe de AI se queda corto aún con lo fuerte que es.

Por ejemplo, no contempla una considerable cantidad de presos de conciencia e injustamente asociados a motivos políticos, si bien emprendió una importante y dura labor para lograr la liberación de Magdalena García Durán, detenida en el “Operativo Rescate” de San Salvador Atenco, el 3 de mayo de 2006 y a quien no se le culpó de delito alguno, después de haber pasado por humillaciones y agresiones por los policías estatales de la Agencia de Seguridad del Estado de México (ASE).

He de admitir en lo personal, como colaborador y consumidor de medios independientes/alternativos, no logro pensar en otra manera de transmitir un mensaje tristemente cotidiano. Basta leerse una portada de cualquier medio de comunicación o portal construido de abajo (por citar rápido algunos: Machetearte, Indymedia, CML, o echar un vistazo en Nodos Comunes) y la palabra recurrente en todos los casos es: Represión.

La redacción llega a ser, incluso, repetitiva: “Reprime la policía de (lugar) a (# de personas) tras (hecho)”; “Movilización por los presos políticos en (lugar)”.

Quizá el Informe 2007 que publica el Comité Cerezo en el sitio web Viento de Libertad, documento en formato de fichas de casos de represión política, pueda explicar mejor la situación:

En el año 2007 fueron registrados 328 casos, de los cuales 291 provienen de 11 operativos masivos de disolución -manifestaciones reprimidas- en los estados de Guerrero, Oaxaca (los más sintomáticos), además de Yucatán, Estado de México y Veracruz. 12 personas más son detenidas de manera aislada en 8 estados.

De ellos 254 son liberados, se formalizan 13 casos de prisión y 61 se hallan en situación desconocida, es decir, las organizaciones a la que pertenecen -si es que llegan a militar en alguna- no reportan si están presos, libres o cuál es su status.

Dato trascendente: donde más se reprime la protesta social -por motivos de denuncia, reivindicación política o para entablar relaciones con gobiernos locales para beneficio colectivo- es donde más pobreza y población indígena existe.

Además de ello, 2 ejecuciones extrajudiciales y 5 desapariciones forzadas de las que hablaré más adelante.

No hay nada personal contra Marín, por cierto, pero su sorna hacia el informe de AI es un buen ejemplo para arrancar un tema que, por parte del periodismo servil, se niega: por decirlo de una manera amable, el Estado mexicano no se compromete de facto a velar por el cumplimiento de estos derechos, dicho sea de paso, que nunca han sido otorgados por buena voluntad sino ganados a través de intensas luchas sociales.

Para ser claro: se reprime la protesta social, se tortura y se encarcela por motivos políticos y los cuerpos encargados de impartir justicia se extralimitan en sus funciones y la administración del gobierno no tiene interés alguno en estos temas. Pero la denuncia y documentación de ello es importante para ponerle un freno a la impunidad.

Fotos: Prometeo Lucero


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