Equinoccio

20 05 2007

De un tiempo hacia acá, extrañamente me interesé en el aspecto de los danzantes prehispánicos. Tuve una de esas conversaciones con uno de ellos, “Cráneo”, danzante del grupo Atl Tlachinolli, en Atenco, de aquellas que no se logran digerir del todo. Palabras más, palabras menos, lo que dedujimos es lo impactante de la imagen que proyectan, ya sea en los trajes, en el movimiento, en la belleza del cabello de un hombre o en una sonrisa femenina.

Verlos danzar con atención difiere mucho a echar un vistazo. Resulta toda una experiencia. Danzar sería todavía más impactante.

Estas gráficas son de las primeras que tomé, en el zócalo capitalino, en una danza que hacían una noche antes del equinoccio de primavera y corresponden al grupo Mazatl, quienes dicho sea de paso, realizan una conducta no aprobada por otros grupos: pedir dinero.


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