La enciclopedia en un cuadrito de papel

27 12 2006

Fotorreportero… jeje, yo nos conoca más feosDe niño, a uno le gusta entrar a las papelerías. Comprar un lápiz nuevo, un cuaderno con sus hojas blancas y las espirales completas. Al menos, eso les agrada a los niños ñoños como yo.

Sin embargo, no es lo mismo estar frente al mostrador que detrás de este. Con el tiempo uno se va acostumbrando a recibir peticiones cual más chafas y faltas de imaginación.

Monografías, biografías y mapas

Lo más común en temporada de clases es que las madres manden a sus vástagos a comprar monografías -una suerte de hojas blancas ilustradas con la peor desinformación-, biografías y mapas.

No es mi deber hacerlo, aunque cuando puedo trato de orientar mas o menos sobre qué es lo que buscan. Pero suele suceder que lo que buscan es simplemente una imagen, la ilustración y que el único esfuerzo que quieren hacer es para copiar el texto. Total, de eso vivimos por acá.

Las monografías resumen temas generales con textos muy laxos, faltos de datos o desactualizados. Resumo un listado de las peticiones más extrañas que he recibido (todo seguido de un “me da una monografia de”):

– seres vivos y muertos
– la naturaleza
– México
– las plantas
– los animales
– los números
– la ciencia
?

En mi pais los policias son más gachos y no se visten tan monos
En mi pais los policias son más gachos y no se visten tan monos

Total, que en algunos casos piensan que se puede resumir el contenido de una enciclopedia en un cuadrito de papel formato A4. En otros, piden monografías de temas tan amplios como la silla, el litro (?), el ángulo.

No se diga la información: hay una dedicada al terrorismo donde en una ilustración sale el Sup. Y para lástima de Plutón: ya no es planeta. Las futuras ediciones tendrán que quitar a ese planetoide que, durante años, nos metieron en cabeza que era el noveno planeta del sistema solar con un sonsonete: “Mercuriovenustierramartejúpitersaturnouranonepturno (y) Plutón”.

Nuestro  procer oaxaqueño, reducido a su infancia
Nuestro procer oaxaqueño, reducido a su infancia

Las biografías son ejemplos por excelencia de medios para desinformar: el propósito es no aprender nada. Recuerdo alguna edición (creo que ya no sale) donde toda la obra de Benito Juárez García -que de pequeñito fueeera humiiiiilde pastoooor- reducida al cuadrito con marco azul celeste relataba su infancia, juventud… y al final mencionaba: “presidente de México. Su frase célebre fue ‘el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Palabras más, palabras menos. Nuestro prócer nacional quedaba reducido a su infancia campesina, menos trascendente que su obra al frente de un país en ruinas.

Los mapas dan tema aparte. Hace poco nos proveíamos de algunos donde todavía existían en Europa la Yugoslavia y Checoslovaquia. Y además (tambores): ¡la URSS!

Sucede luego un fenómeno extraño. Los mapas impresos de los continentes, por separado, engañan en cuando a proporciones si se ponen todos juntos. América Central parece más grande que Asia y en el mapamundi parece que es menor la distancia de Estados Unidos a Europa que a Asia.

Todo esto me hace pensar en una rara empresa donde no se lee, no se estudia, simplemente se imprimen mecánicamente temas ilustrados con la menor información posible. Total, si la idea es facilitar el copypaste, ¿qué mas da? ¿revisan los maestros?

Pero no es sólo cuestión de una industria. Hay un bastante de responsabilidad en que nuestro heroico cuerpo de profesores y maestras nos pidan repetir al unísono cosas incomprensibles y -quesque para reforzar los conocimientos adquiridos- no reparen en nuestra enciclopedia de consulta, la monografía de un peso cincuenta centavos.

Aunque por otro lado, es el único lugar donde encontré la letra completa del Himno Nacional cuando no sabía que existía Internet. Todos los párrafos completos.

Cierto es que se ha desplazado la compra de monografías gracias a la Internet, donde igual pueden encontrarse verdaderas joyitas informativas que bodrios de peor calidad que los arriba mencionados, pero ese no es el tema.

Por cierto, qué pendejada ese chiste del comercial de Boletazo. Lo peor es que algún vecino lo ha querido aplicar.


Nota de pie. Comienzo esta pequeña serie de relatos sobre la papelería rescatando varios años de recuerdos y reflexiones sobre la instrucción escolar a raiz de trabajar con mi familia en una papelería.


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